El Santuario de Ntra. Sra. de la Cabeza, un lugar de fe y esperanza.
Ha llegado la primavera, y Sierra Morena vuelve a mostrar su belleza, vuelve la vida en color y cánticos, y miles de romeros y peregrinos, inician los preparativos para hacer el camino hasta el Santuario de la Virgen de la Cabeza.
El repique de campanas anuncian el resurgir de la vida, y con solo oírlas, emociona, porque soñamos un nuevo último Domingo de Abril. Miles de personas sueñan el momento de tener a la Morenita frente a ellos. Son breves instantes para un eterno recuerdo. Un recuerdo que servirá para revivirlo y guardarlo para siempre en el corazón.
Si mágico es el lugar donde se alza la Basílica de la Morenita, maravillosas las vistas, más grande es el corazón que esperanzado alza su mirada para encontrarse con Ella. Pero hay ocasiones, en las que no se necesita mirar el rostro de la Virgen para alcanzar el sentimiento puro de conciliación y consuelo. Se siente en multitud de visitas a su camarín, donde se agolpan las promesas, las súplicas, los susurros que suenan a oraciones, y sobre todo, amor, el amor maternal que inunda cada ser que se adentra en ese mundo paralelo, que solo se traspasa al estar junto a Ella.
En el pasillo que conduce al camarín de la Virgen se oyen vítores, palmas y susurros, oraciones... y besos lanzados al aire que Ella recoge en su silencio y en su alma de madre. No hace falta mirar su rostro, porque en la mirada de los peregrinos se refleja su cara morena. Se arrodillan ante Ella, y los peregrinos parecen haber desconectado del mundo para adentrarse en el corazón de la Virgen Morenita. Sus rostros denotan esperanza y consuelo, y una muestra de gratitud que solo alcanzan a comprender quienes miran a la Virgen de la Cabeza con un corazón limpio.
Los peregrinos alzan la mirada para contemplar su manto; rezan, lloran, y besan el cristal que protege en su parte trasera a la Bendita Virgen. Sus ojos miran a la Virgen, y se llenan de vida, renuevan esperanzas, y encuentran el consuelo que buscan. El camarín es un lugar mágico, donde se cruzan los sentimientos de los fieles y se funden las promesas, se conecta con una fuerza que interiormente nos engrandece como ser humano.
El Santuario de la Patrona de Andújar es un lugar de oración, de silencio, de sentimientos... es un lugar de encuentro. Es ahora con la llegada de la primavera, cuando Ella nos llama para acudir a su encuentro, el encuentro anual para renovar la fe.









